sábado, 2 de mayo de 2015

La importancia de un buen desayuno



Estamos cansados de oír que el desayuno es la comida más importante del día, y aun así una gran parte de la población se salta este momento en su mañana. 

Si nos paramos a pensarlo, es la primera ingesta de alimento que se realiza después de haber permanecido durante muchas durmiendo. La primera fuente de energía y vitaminas para el cuerpo y que, en muchos casos, se convierte en la única fuente hasta la hora del almuerzo al medio día. 
Cuando dormimos, nuestro metabolismo realiza funciones vitales como liberar hormonas, regenerar tejidos etc. y todas ellas requieren un gasto energético. Todas las calorías empleadas durante la noche no se reponen mientras estamos durmiendo, se realiza en un ayuno que es normal, pero que no debe prolongarse cuando nos levantamos. 
El hecho de realizar un buen desayuno o un desayuno incompleto influirá directamente en cómo una persona se maneja y afronta el día a día, y es que se considera que está relacionado con las sensaciones, el rendimiento e incluso el humor que tengamos. 

Un desayuno completo y saludable debería contar con tres elementos esenciales: cereales o pan, leche o productos lácteos y fruta o verdura fresca. 

Los cereales (pan integral, galletas, avena) proporcionan la energía necesaria debido a su alto contenido en almidón. La leche y demás productos lácteos nos aportan calcio y proteínas que fortalecen todos nuestros huesos. Las frutas y vegetales contienen minerales y vitaminas esenciales para el organismo. 


Cierto es que a partir de esos tres elementos esenciales podemos crear diversos y apetitosos desayunos y que no tenemos por qué recurrir únicamente a los tradicionales cereales con leche, sino que podemos probar diferentes combinaciones y recetas.  

Tomar un buen desayuno marcará la diferencia en nuestro día a día, mejoremos este hábito. 

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